El nuevo caso de tráfico de drogas en la FACH se suma al ya conocido y similar ocurrido en el Ejército de Chile. En este último destacamos la transparencia con que la institución se manejó en su mensaje y comunicación a las autoridades y a la opinión pública.
Algo muy distinto ocurre con el #manejodecrisis en el caso FACH. No me refiero a cómo ha actuado la Fuerza Aérea, sino a las variadas declaraciones emitidas por las autoridades políticas, incluyendo al Presidente de la República, que terminó en declaraciones cruzadas y aclaraciones públicas contradictorias, es un ejemplo casi de manual de lo que ocurre cuando no se define un mensaje estratégico unificado en medio de una crisis.
El caso, tal como lo detalla la prensa, se resume así: El Presidente Boric “instruye” a la FACH a entregar a los tribunales ordinarios de justicia toda la información del caso. La Fuerza Aérea replica que esto corresponde a la Justicia Militar. En vez de dar señales de coordinación, las instituciones se enredaron en explicaciones públicas que pusieron en evidencia su disputa interna de competencias. El resultado fue que el foco comunicacional se trasladó desde el combate al tráfico de drogas hacia un conflicto político-administrativo, dañando la imagen de cohesión gubernamental.
El error esencial: ausencia de coordinación y mensaje único
En #gestióndecrisis, uno de los principios básicos es alinear anticipadamente el #mensaje clave y los #voceros. No se puede enviar a dos carteras a responder a la prensa con versiones distintas sobre quién manda y qué se está haciendo. Esa es la receta perfecta para el escándalo mediático.
Un #mensajedecrisis debe ser:
- Coherente: Que todos digan lo mismo, en el mismo tono.
- Claro: Evitar tecnicismos o ambigüedades.
- Responsable: No buscar culpables en público sino explicar soluciones.
- Orientado a la calma: Debe mostrar control y liderazgo.
Al leer las reacciones oficiales, se nota la improvisación. Cada ministerio se apuró en defender su “competencia” institucional, olvidando que la opinión pública no evalúa estatutos jurídicos sino resultados: orden, coordinación y seguridad.
Elegir el mensaje correcto en crisis
En lugar de discutir en público por quién manda, los ministerios debieron consensuar una postura única antes de hablar. Por ejemplo:
“El Estado de Excepción se coordina entre Defensa, Interior y las Fuerzas Armadas para garantizar seguridad. Carabineros y personal militar operan en colaboración bajo los protocolos definidos. Cualquier mejora se analiza en conjunto.”
Ese es un mensaje de crisis pensado para calmar, explicar y proyectar unidad.
Tres lecciones para diseñar el mensaje en crisis
1️⃣ Definir vocerías y coordinación previa
Las instituciones deben acordar quién habla y qué dice. Vocerías cruzadas con versiones opuestas deslegitiman la autoridad y alimentan la polémica.
2️⃣ Conocer a la audiencia
La ciudadanía no busca definiciones legales: quiere saber si hay seguridad y coordinación. El mensaje debe traducir la complejidad técnica en certezas sencillas.
3️⃣ Anticipar escenarios y preguntas difíciles
Toda crisis previsible (como un control militar en zonas urbanas) exige un guion de crisis: preguntas clave, respuestas claras y consensuadas.
En suma, la crisis del tráfico de drogas en la FACH no fue solo un problema de competencias legales. Fue un problema de #comunicaciónestratégica: nadie se sentó a alinear el mensaje antes de hablar. El resultado fue un bochorno evitable que afectó la credibilidad institucional.
Las crisis no se apagan con declaraciones reactivas. Se enfrentan con mensajes preparados, únicos y orientados a la tranquilidad pública.