Una de las grandes disyuntivas de las empresas familiares, especialmente pymes que por años han sido lideradas por los herederos del fundador, es cómo y cuándo hacer la transición y delegar en personas nuevas fuera del círculo familiar.
Las primeras señales de la necesidad de cambio surgen cuando se estanca el crecimiento, las decisiones se concentran en pocas personas y cuando se hace necesario la modernización tecnológica. Incorporar líderes nuevas trae a la empresa nuevas visiones, ideas y, en definitiva, estrategias con mayor potencial de desarrollo.
El traspaso del liderazgo no puede verse como una amenaza, sino como una renovación que puede trazar un camino distinto y con mejores resultados, los que finalmente generan beneficios a toda la organización, desde trabajadores hasta los dueños, quienes no se apartan totalmente, sino que mantienen un rol más cercano a la asesoría (cuentan con la experiencia para ello).
Lo más importante es anticiparse al cambio. La transición debe ser inteligente y ordenada, jamás improvisada. Primero se deben distinguir a los nuevos líderes, que por lo general ya forman parte de la empresa. Esto es una ventaja, pues la conocen desde adentro y se evita el proceso de adaptación.
¿Cómo identificarlos?
Son generalmente aquellas personas que asumen responsabilidades sin que se las pidan, los que buscan soluciones anticipándose a los problemas y, lo más importante, quienes inspiran confianza y son capaces de generar buenos climas laborales.
Un buen líder es capaz de detectar todas las falencias de su equipo y conducirlos por el camino correcto, donde la comunicación interna es parte esencial del proceso de conocimiento de la organización.
La comunicación interna se centra en el capital humano. Es un proceso comunicacional donde se integran los dirigentes (gerentes, directores, etc) de una organización con todos los niveles de trabajadores.
La comunicación interna es la comunicación dirigida al cliente interno, es decir, al trabajador. Nace como respuesta a las nuevas necesidades de las compañías de motivar a su equipo humano y retener a los mejores talentos en un entorno empresarial donde el cambio es cada vez más rápido. No olvidemos que las empresas son lo que son sus equipos humanos, por ello, motivar es mejorar resultados.
El principal objetivo de la comunicación interna es implicar en el proyecto empresarial a todos los miembros de la organización de manera que sus objetivos y los de la empresa estén interrelacionados. Se trata de crear un clima de trabajo cordial y de confianza. Todas las acciones y gestión contribuirán a fortalecer la cultura corporativa.
El o los nuevos líderes deben tener estos puntos absolutamente claros y estar dispuestos a aplicarlos. De lo contrario, el cambio de liderazgo fracasará rotundamente.
En Periplo Comunicaciones estamos dispuestos a ayudarte en este proceso de cambio. Analizamos las debilidades y fortalezas de tu empresa y te planteamos las soluciones más adecuadas a tu realidad.