Bajas en las utilidades, en la productividad, en la ventas, atraso tecnológico o huelgas, son algunos de los grandes problemas que puede enfrentar o ha enfrentado cualquier empresa. Seguramente superarlos les ha requerido de grandes esfuerzos, muchas reuniones, quebraderos de cabeza y también mucha plata en asesores financieros y abogados.

Es una realidad, pero también es una realidad que para ayudar a prevenir muchos de los principales problemas que enfrentan las empresas, el camino es bastante simple y no requiere de mayores inversiones, pero sí de un plan y estrategia clara, de mucha transparencia entre todos los estamentos de la organización. Se trata de mantener una buena comunicación interna.

En Chile, los problemas de comunicación de las empresas tienen dos grandes orígenes: primero, la indiferencia y falta de compromiso con las preocupaciones de los demás, y segundo, la desconfianza.

Este tipo de problemas es transversal en la organización y suele darse en los distintos estamentos que la conforman. Una situación típica es cuando el área de ventas reclama que no puede cumplir sus metas pues la planta no entrega tiempo. Pero, en lugar de conseguir un cambio en la actitud o forma de trabajo, el gerente de Planta responde que es imposible cumplir si el área de ventas envía las órdenes de los clientes a último minuto.

Otro mal endémico en nuestras empresas es que mucha gente no dice lo que piensa. Ya sea por temor, por hipocresía o simplemente para evitar conflictos, muchos empleados no le comunican directamente a su jefe lo que piensan. Quién no ha escuchado alguna frase como: “mejor me quedo callado”, “¿para qué me voy a ganar enemigos gratuitamente?”

También se tiende a recelar de la crítica y a evadir las responsabilidades. En este contexto, muchos ejecutivos se muestran incapaces de comunicar las malas noticias y acostumbran a culpar de las cosas a otros. Como se diría en buen chileno: “pasan la pelota” y no se hacen cargo.

Pero los empleados no se quedan fuera. “Tapar sus errores” es común por miedo a recibir sanciones o ser despedido.

Todos los ejemplos anteriores reflejan un gran problema en común: la falta de buena comunicación. En definitiva, la organización no se ha dado el tiempo para aprender a comunicar. Esto se observa en jefaturas enrabiadas, impacientes, sin tiempo para conversar y menos para educar, que rehúyen relacionarse directamente con sus subalternos.

Muchas veces se cae en el error de considerar que comunicar sólo consiste en enviar un mensaje. ¿Cuántas personas dan por solucionado un conflicto con sólo mandar un email? Esta actitud genera muchas confusiones, ya que se piensa que las palabras se convierten automáticamente en hechos.

Para mejorar la comunicación en las empresas es fundamental conversar en un contexto de confianza y haciéndose cargo de las preocupaciones mutuas. Hoy en día las empresas ganadoras se distinguen por su flexibilidad y agilidad basadas en la comunicación directa, franca y comprometida entre empleados, jefes, clientes y proveedores. En particular, se trata de empresas donde predominan conversaciones de articulación, invención y coordinación por sobre las conversaciones de información y verificación, y donde estas últimas están subordinadas a las primeras.

En estos tiempos, donde los cambios son cada vez más rápidos, es urgente tener buenos canales de comunicación, transversales y verticales. Sólo así la empresa puede anticipar y prepararse para los nuevos desafíos. Cada vez es más común que sean los trabajadores los que identifiquen mejoras en la producción, es obvio, pues son ellos los que están en la primera línea. Pueden tener una gran idea, pero que no servirá de nada si no pueden comunicarla a sus jefes, ya que ”su puerta siempre está cerrada” o bien “es el jefe y él lo sabe todo”.

El trabajo en equipo debe involucrar a toda la organización. El equipo no se restringe sólo al grupo de ventas, al de logística o al productivo. Todos conforman un solo equipo y deben relacionar y comunicarse fluidamente.

En Periplo comunicaciones ayudamos a las empresas a implementar buenos canales de comunicación, con el fin de aumentar la productividad, las ventas y, muy por sobre todo, el buen clima laboral.